14/08/08 - Política
Un mundo, un sueño y una puta realidad (One world, one dream and one fuckin’ reality)
Mientras se están desarrollando los juegos olímpicos de Beijing no estaría mal dedicar unas líneas al asunto, ya que existen algunos malentendidos sobre el tema. En la antigua Grecia se celebraron cada 4 años unos juegos panhelénicos en honor de Zeus. El lugar de la ceremonia era Olimpia. No eran los únicos juegos panhelénicos, pero si los más renombrados. Otros se celebraban en Nemea, Pithia y cerca de Corinto. El periodo entre dos juegos consecutivos se llamaba olimpiada. Los griegos las usaban para la cronología. Los primeros juegos olímpicos se celebraban en el año 776 aC. y los griegos empezaban con esta fecha su cálculo de tiempo, por ejemplo: este asunto sucedió en el tercer año de la vigésima olimpiada.
Al norte del recinto se encontraba el Prytaneion. Era el edificio que servía para agasajar las autoridades y los ganadores de las competiciones. Dentro se encontraba el hogar de Hestia, en el cual ardía el eterno fuego sagrado. Hestia era la diosa del fogón y uno de sus santuarios era el Prytaneion de Olimpia, pero no el único. Otros famosos eran el de Delfi y el de Delos. Cuando los griegos fundaron una nueva colonia, siempre recogían el fuego sagrado de este lugar. En los juegos de 1928 de Ámsterdam se encendió por primera vez el pebetero. La ceremonia de hacer la candela en Olimpia y toda la parafernalia del recorrido con la antorcha fue un invento del régimen nazi. Para mostrar al mundo una Alemania alegre y nada oscura, Joseph Goebbels organizó todo este invento. Los nazi hacían todo para presentar una imagen tergiversada de la realidad teutona. Todo para lavar la cara de una dictadura frente al mundo. No es coincidencia fortuita que 72 años más tarde otra dictadura organiza el recorrido de la antorcha más largo jamás habido y que los juegos de Beijing se usan otra vez para una autopresentación en falso de un régimen antidemocrático. Como los nazis que escondieron cualquier indicio de la represión contra los judíos, romas y izquierdistas, los comunistas chinos juegan al escondite admitiendo a regañadientes algún aflojamiento en apariencia del férreo control que ejercen sobre la populación y los medios de comunicación.
Cómo se indicó más arriba, los juegos panhelénicos de Olimpia se celebraban en honor de Zeus y no eran una competición salvaje. Durante su celebración se observaba la Paz divina de los juegos. Barón Pierre de Coubertin, el instigador de los juegos modernos, escribió, a principios del siglo XX: “Olimpia y las Olimpiadas son símbolos de una civilización entera, superior a países, ciudades, héroes militares o religiones ancestrales”. Sin embargo hoy en día parecen los juegos más a una continuación de la guerra con otros métodos. “Vamos a por ellos”, “Ya son nuestros” etc. Es el surgimiento del nacionalismo más primitivo y emocional. En vez de ser un evento alegre y sereno donde compiten los mejores para el regocijo de los espectadores se trata hoy de demostrar el valor de una nación entera. Y claro, los gobiernos se apuntan y fomentan con cantidades tremendas los deportes y los “representantes” del país. Y no se queda ahí, incluso se importan deportistas de otros países que luego se nacionalizan por via urgente. En la era de la globalización ¿Por qué no se elimina este concepto de representantes de países? ¿Por qué no se organiza como los grandes eventos culturales? ¿O alguien ha visto que en festivales de música por ejemplo se habla de “representantes” de países? ¿Que país ganó en Woodstock, Benidorm, Festimad, Montreux…?” Y sin embargo el público disfrutó y sigue disfrutando de lo lindo. Panta rhei … pero a veces en la dirección equivocada.
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